La piel de tu bebé

Primeramente debemos saber que la piel de tu bebé recién nacido es muy vulnerable, la capa exterior de la piel o «epidermis» nace aproximadamente un 30% más débil que la piel de un adulto. Esto hace que sean muy vulnerables a los agentes externos y que debamos prestar especial cuidado y evitar así diferentes problemas que pueden deteriorar la piel de un bebé.

La función termorreguladora de la piel de un bebé no está desarrollada en su totalidad cuando nacen, esto se va desarrollando con el paso del tiempo. Por eso, debemos entender que están más expuestos al clima en el que se desarrollan y tenemos que protegerlos de factores como el exceso de frío, calor y sol directo, entre otros.

La piel de un bebé es muy sensible y reacciona con facilidad a cualquier agente externo. Tiene una mayor reactividad vascular, esto quiere decir que se palidece o enrojece con facilidad y una protección en su justa medida evitará problemas en su piel. Su funcionamiento es más activo, por lo que perderá y absorberá agua más rápidamente, así de importante es que mantengamos su piel bien hidratada.

Para evitar problemas graves en la salud de su piel debemos ser conscientes de a que exponemos a nuestro bebé y no me refiero en este caso al clima sino a ropa, pañales, calzado etc…

Cualquier prenda de vestir no es adecuada para nuestro bebé, ya que poseen sustancias químicas muy tóxicas que producirán alteraciones en su piel como pueden ser enrojecimientos, pequeñas úlceras o graves problemas de salud. Deberíamos dedicar más tiempo y elegir con mayor delicadeza cualquier artículo que adquiramos para nuestro hijo. Además, debemos observar detalladamente los materiales con los que se ha fabricado, hay que destacar que sus defensas aún no se han desarrollado al 100% por lo que son muy vulnerables contra bacterias que puedan contener los diferentes materiales utilizados en los artículos.

Ropita o calzado adecuada.

Es muy importante teniendo en cuenta también, que sus glándulas sudoríparas están más activas y una acumulación de sudor puede producirle rozaduras, así como una temperatura y evacuación del sudor inadecuada. Por eso, recomendamos que prestes mayor atención a la composición de cualquier articulo antes de adquirirlo.

En definitiva, la piel del bebé es más débil y está más expuesta a los diferentes factores que puedan dañarla ya que no está desarrollada totalmente. Es por ello que debemos protegerla adecuadamente y ser conscientes de que no podemos vestir a nuestro bebé con cualquier cosa bonita. La prioridad debe de ser que sea saludable, ya que eres tú quien debe cuidar de ese bebé ante los riesgos que nos encontramos a diario en la actualidad.

 

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